Lanzamiento de "La historia que vivimos en la comunidad de Culenco"

Los grandes portones de la escuela se abrieron dando paso a los invitados que no se hicieron esperar. Venían de diversos lugares vestidos con sus mejores tenidas, unos llegaban en coches, otros a caballo, otros de a pié...

La escuela también estaba vestida de fiesta. El patio recién barrido, las sillas ordenaditas, los pilares cubiertos de ramas verdes y lindos lazos de papel blanco. Más allá todo era movimiento, las señoras en la cocina afanando con los últimos preparativos, unas amasando las empanadas, las otras preparando su vinito blanco con duraznos para la sed... Don Víctor Villar, el profesor y dueño de casa recibiendo a las visitas y como telón de fondo la alegre música campesina.

A don Víctor no le gusta hacer esperar a la gente, así que apenas las empanadas de pollo estuvieron listas, comenzó la fiesta. "Todo pueblo hace su historia y Culenco no podía dejar de hacerla" dijo don Víctor al abrir el acto... a continuación las niñas de la escuela presentaron una coreografía creada por ellas mismas y luego los jóvenes asumieron la dimensión poética con un poema sobre "La Independencia", otro sobre "O'Higgins" y un tercero sobre "La Carreta" como tradición local.

Enseguida las del Taller de Acción Cultural introdujimos el libro con unas palabras acerca del trabajo realizado e hicimos entrega de él a sus autoras, las 19 integrantes del "Comité de Recolectoras La Esperanza de Culenco" y muy especialmente a Don Laudelino Valdebenito, esposo de una de ellas, que con sus experiencias realizó un importante aporte a la historia. A continuación ellas mismas lo entregaron a cada una de las familias de la comunidad. Al inicio se había hecho entrega de esta historia al profesor y por su intermedio a la comunidad escolar, destinataria relevante de nuestro trabajo. También lo recibió la señora Cecilia Aguilar, Supervisora de Educación Rural del Ministerio de Educación que vino especialmente al Lanzamiento.

Pero "el acto no podía terminar sin la reina de la fiesta" dijo don Víctor, y en ese momento sonaron los compases de la cueca que dieron inicio a un hermoso baile a cargo de las niñas y niños de la escuela. Este ejemplo fue asumido por una pareja que bailó su cueca en representación de la comunidad. Luego las Recolectoras invitaron a celebrar el libro con las ricas empanadas, el ponche y las bebidas que habían preparado amorosamente.

En ese cálido ambiente escuchamos la guitarra y el lindo canto de don Víctor que nos dejaron el corazón alegre durante todo el camino a casa...

No podemos dejar de mencionar la emoción que sentimos en el trayecto de vuelta, cuando a medida que íbamos pasando por las casas, veíamos a la gente leyendo apasionadamente su historia.

Culenco, 18 de Octubre del 2001.

 

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