Recolección de Frutos Silvestres


El TAC desarrolla este programa con recolectoras y recolectores de Frutos Silvestres desde el año 1999. De ese tiempo a esta parte hemos venido incentivando su organización y actualmente trabajamos con 8 Comités situados en 8 comunas de la Octava Región y con la Coordinadora Regional del Bío Bío que es la instancia de dirección que ellos se han dado. Simultáneamente, hemos venido construyendo condiciones para hacer de la recolección un trabajo digno que permita el sustento de sus familias.

Los cinco años de trabajo transcurridos, han estado marcados por un proceso de búsqueda en el que todos hemos ido redescubriendo de diversas maneras el mundo de la recolección. A la vez hemos ido encontrando a diversos actores con los cuales hemos establecido una relación dialéctica que le ha dado el carácter que hoy día tiene nuestro programa.

Este ha sido estructurado a partir de tres ejes que sustentan el conjunto de nuestras actividades.

v El primero de ellos esta centrado en el trabajo con los Comités y la Coordinadora de Recolectoras, ya que ambas organizaciones, son las que a nuestro parecer le dan el sentido al programa. Una y otra representan el espacio donde las recolectoras y recolectores realizan su trabajo, descubren y desarrollan su identidad, crean un sistema de funcionamiento operativo que da vida a una comunidad dinámica, que se constituye al mismo tiempo en la “escuela” donde las mujeres aprenden y construyen su saber al mismo tiempo que reafirman su identidad. El conjunto de los Comités forma la Coordinadora Regional de Recolectores que opera como un órgano de dirección, comercialización y representación, donde ellos actúan en forma corporativa.

v El segundo eje es la red de trabajadoras en empleo precario, donde las recolectoras comparten con trabajadoras de otros sectores (algueras, trabajadoras de multitiendas, obreras externalizadas que operan en sus casas, etc.) su situación de género y sus condiciones de explotación. Esta interacción permite que las mujeres se esclarezcan y tomen conciencia de sus valores, de sus derechos como mujeres y como trabajadoras, para que los defiendan al interior de sus familias, en los lugares de trabajo y también en la sociedad. Este es el punto de partida de un proceso donde las recolectoras irán progresivamente adquiriendo una conciencia, un poder y una experiencia que las llevarán a materializar sus sueños y a construir nuevas condiciones de vida que respondan a sus necesidades de mujeres y de trabajadoras.

v El tercer eje lo constituye el circuito productivo de la recolección conformado por los diversos actores que están involucrados de distintas maneras con ésta: recolectores, empresarios, investigadores, profesores universitarios, alcaldes, funcionarios del sector público y privado. Ellos han venido contribuyendo a la creación de condiciones para hacer de la recolección un trabajo digno que constituya una fuente laboral, estable, autónoma, que pueda ser reproducido por los miles de recolectoras y recolectores que hoy día sobreviven de lo que esta les da, de manera humillante. Este proceso constituye un gran desafío porque abre el espacio para el encuentro de los diversos actores y de sus distintos saberes y experiencias. A partir de la recolección y en función de ella, en forma dialéctica, se van construyendo nuevos conocimientos que tienen en cuenta las distintas dimensiones de la vida, las del académico que investiga la realidad y las del agricultor que trabaja la tierra, las de la empresa forestal que pone a disposición sus terrenos, las de la recolectora que recoge y procesa los frutos y las del consumidor que los compra y los saborea, las del profesor y las del estudiante, las de la mujer y las del hombre. Cada uno desde su experiencia aporta dimensiones diferentes que, poco a poco, van mejorando las condiciones de trabajo de las recolectoras y recolectores.

En síntesis nos proponemos que como resultado de la interacción de estos tres procesos emerjan sujetos sociales capaces de darle el carácter de trabajo digno que debe tener la recolección. Mujeres conscientes de su identidad, que defiendan sus derechos y se constituyan en un referente para y desde sus comunidades. Trabajadoras organizadas que denuncien sus condiciones de explotación, que propongan alternativas y logren mejoramientos concretos en su situación laboral y en su calidad de vida. Espacios de trabajo donde los diversos actores puedan interactuar y construir prácticas laborales eficientes que generen cambios medibles dentro del movimiento social y en el circuito productivo de la recolección.

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